domingo, 15 de octubre de 2023

INFAME BELLEZA

 



Se acercó a él con labios temblorosos y mirada sugestiva. La boca se ofrecía provocativa mientras la lengua recorría despacio los labios. El hombre no resistió mucho y fue hasta aquella manzana que se le ofrecía sin recato alguno. La tomó en sus manos y despacio metió la lengua en aquel túnel, que al sentirla, la aprisionó con fuerza. El joven sintió dolor y quiso separarse pero le fue imposible. El dolor aumentaba terriblemente y sentía cómo su lengua era desprendida despiadadamente de su ser y oyó, entre dolores interminables, cómo la mujer se la comía. Cuando por fin fue liberado, vio horrorizado la sangre que escurría desde la boca hasta el cuello de la perversa mujer. Entonces ella lo tomó de una mano y lo llevó hasta su cama, se desnudó completamente y se tumbó en la cama abriendo las piernas de manera sensual y mirándolo a los ojos. Él, a pesar del intenso dolor, fue hasta ella hechizado, y sin más la penetró. En pocos minutos se escucharon gritos escalofriantes, seguidos por un gran silencio. Sabía lo que iba a sucederle, pero el embrujo estaba hecho y no fu capaz de resistirse. Agonizante, el hombre reconoció haber sentido placer con el dolor... Y es que lo bello es infame, y lo infame es bello.




 



ZONAS CREATIVAS

 




Danza de maestras abrazadas a la paciencia

interpretando el baile educativo de los niños,

el entusiasmo vuela por el docente castillo

haciendo de cada clase una bellísima fiesta.


Las letras y número bailan con la comprensión

al ritmo del aprendizaje de cada estudiante,

motivando a los alumnos a dar pasitos suaves

en las vueltas rítmicas de didácticos arpegios.


Cuando se desafina un instrumento de la orquesta

el personal de las oficinas y profesoras,

corrigen con amor y dedicación cada nota,

para que el ballet continúe en el centro floresta.


¿Que es guardería? ¡No, Zonas Creativas es escuela!

Una, donde la música es amorosa enseñanza,

y los chiquillos son flautas, tambores y guitarras

mejorando la vida y dejando una enorme huella.




LA BELCEBÚ

 



Un libro de hechicería, los bigotes y uñas de un gato negro, y la sangre de un ratón vertida en un recipiente de metal, eran alumbrados por las velas negras y moradas que Inés había colocado estratégicamente alrededor del salón donde ejercía la práctica de la magia negra. Sí, Inés era la mujer más perversa de la comarca. A todo el mundo envidiaba y odiaba que se superaran. Esa era la razón por la que a todos los lugareños los embrujaba causándoles algún mal. La Belcebú, como el pueblo la apodaba, vivía sola y sin una amistad debido a que ella misma comentaba a quien la escuchara, que hechizaría malignamente a alguien.

Un día quiso conseguir la gloria de las sombras robando a dos niños para obtener toda la sangre de los dos cuerpecitos y ofrendarla a su dios oscuro. Estaba convencida de que con ello dominaría por completo a todo habitante del lugar. Después de dormir a los inocentes con una de sus pócimas comenzó a rezar mientras se retorcía como poseída por el diablo. La Belcebú tomó un cuchillo largo y grueso, perfectamente afilado y cuando se disponía a degollar al primer niño, una de las velas cayó incendiando inmediatemente las cortinas, las cuales ardieron fácilmente, haciendo que el incendio se propagara con una rapidez infinita. La bruja intentó apagar el fuego pero tropezó con una silla que estaba atravesando, cayendo encima de la mesa que ya ardía. Sus ropas se enredaron con el mantel incendiando, haciéndola arder a ella también. Con el alboroto, los niños despertaron y al ver la situación, el instinto de supervivencia los hizo actuar rápidamente, saliendo a gatas del lugar. Una vez afuera, corrieron hasta su casa mientras los terribles alaridos de la bruja ya se escuchaban.

Así fue como La Belcebú, en busca de la gloria, acabó.


MIRADA ENGAÑOSA


 


Me perdí en el abismo misterioso

de una mirada oscura y penetrante

sin pensar en la aventura constante

que me llevaría al fondo de un pozo.


Absorbí el veneno más peligroso

convirtiéndome en no más que su amante

ignorando al decoro suplicante

que cordura rogaba muy ansioso.


Ciega seguí aquel camino brumoso

con actitud pasiva impresionante

pues bien atrapada estaba en el guante

de un hombre sumamente mentiroso.


De pronto se asomó el sol vergonzoso

dejándome ver el barco flotante

que con paciencia esperaba el instante

para transportarme a un lugar  fangoso.


Muy débil y con coraje asombroso

me armé con la gran espada brillante

de la supervivencia apabullante

que descubrí en el camino arenoso.


Solamente lancé un golpe furioso

y huí de la cadena lacerante

que los ojos de un maldito farsante

puso en mi corazón antes fogoso.



sábado, 14 de octubre de 2023

LA VENGANZA DE LOS CUERVOS

 






Con el corazón acelerado y bañada en sudor, desperté sobresaltada quedando sentada en la cama. Con las manos aferradas a las colchas, miré a mi alrededor. En medio de la oscuridad, solo podía ver muchos puntos brillantes, que por supuesto, no eran estrellas. Paralizada por el miedo, no atinaba a nada más que a ver aquellos destellos que poco a poco empezaron a emitir un ruido rasposo, algo parecido al leve movimiento de plumas rozando un cuerpo.

–¿Serán pájaros? –Pensé mientras intentaba levantarme de la cama. Al poner un pie en el suelo, oí el graznido de un cuervo al mismo tiempo que sentí sus plumas bajo mi piel, haciéndome dar un grito y provocando con ello que todos los puntos brillantes, que no eran más que los ojos de las aves, se movieran escándalosamente por la habitación entre graznidos y aleteos, hasta quedarse nuevamente en paz.

–¿Qué hacen aquí? –Pregunté en un susurro. –¿Cómo entraron? –Insistí temerosa. Solo el silencio me respondió. El silencio se había apoderado nuevamente del ambiente, consiguiendo que mis oídos casi explotaran con el tamborileo de mi corazón. Fue entonces que descubrí, en medio del escandaloso silencio, que los pares de ojos iban en aumento, no dejando espacio entre ellos. Un sudor frío me invadió y cuando quise tomar mi movil para alumbrar con él, recibí un fuerte picotazo en la mano.

–¿Por qué me está pasando esto? –Dije sollozando. Y la respuesta vino a mi mente. Como si estuviera viendo una película, varias escenas del pasado empezaron a pasar por mi memoria. Una niña yacía llena de sangre debajo de un árbol. Era la hija de un novio que tuve hace tiempo. Yo no la quería porque se parecía mucho a su mamá y aunque la nena hizo muchos intentos por agradarme, nunca lo logró. Mi novio nunca sospecho que yo no soportaba a su hija y creyendo que yo la quería, me la encargaba con toda la confianza del mundo. Sin embargo, la niña murió atacada por una parvada de cuervos mientras jugaba en el jardín y cuando yo me di cuenta, ya era demasiado tarde para ayudarla. Mientras eso recordaba, otra escena apareció ante mí: Un vivero, uno muy grande y dentro de él estábamos la niña y yo; ella jugando y yo liberando a muchos cuervos de unas jaulas donde yo los torturaba incansablemente. Salí del lugar cerrando la puerta con candado y provocando a los animales para que se desquitaran con la criatura. Ésa fue la verdadera razón por la que la niña murió. Luego vino otra escena en donde yo lloraba destrozada por su muerte, abrazada a su padre, pero escuché perfectamente lo que estaba pensando en ese momento: “Pobrecito, pero por fin serás solamente para mí y ya no tendrás que ver a esta chamaca que siempre te recordaba a su madre”.

Inquieta me revolví en mi lugar. Los ojos no parpadeaban y todos me miraban. Los cuervos comenzaron a graznar quedito, pero de una forma aterrante. 
–¡Por favor! –Dije sollozando. –Estoy arrepentida de aquello que hice.
Los cuervos aumentaron el sonido de sus graznidos. Yo no los veía, solo sus ojos, pero sabía que eran cuervos y ahora, después de recordar aquel acto malvado que cometí, supe que venían a cobrar venganza. Además de sus graznidos, escuché el ruido de sus cuerpos moviéndose nerviosos.
–¡No! –Solo alcancé a decir eso. Los cuervos se abalanzaron sobre mí, picoteándome con toda la saña posible por todo el cuerpo. Yo ni siquiera era capaz de gritar y aunque manoteaba con todas mis fuerzas, eran muchísimos cuervos contra mí sola.

Cuando por fin desaparecieron de mi habitación, yo estaba en el suelo bañada en sangre y agonizando, pero aún podía pensar. Estaba muriendo y lejos de ir al cielo iba a ir al infierno a pagar por mi pecado. Entonces supe que solo mi esperanza era la muerte y mi castigo era la eternidad.


sábado, 8 de julio de 2023

REY BERTRAND DUPONT

 


El castillo Dupont llevaba algunos años abandonado y era habitado por un dragón negro de ojos rojos y grandes alas fuertes. Algunas tardes, cuando el sol comenzaba a ocultarse, el monstruo alado salía a buscar comida, desapareciendo así una res o una cabra en la comarca. La población se encontraba poco molesta, pues cada animal de sus ganados era importante ya que de ellos dependían las familias para llevar comida a sus mesas; sin embargo, no se quejaban mucho pues el dragón nunca atacaba a los aldeanos.

La gente echaba de menos al rey Bertrand, quien luego de la muerte de su esposa y único hijo, desapareció sin dejar rastro. El rey era una persona justa que siempre estaba al pendiente de su pueblo y mantenía la paz y armonía entre los lugareños. A pesar de ya no tenerlo, el pueblo seguía las tradiciones del orden y respeto que el rey había inculcado en toda su gente. A pesar de los años, los habitantes del lugar no perdían la esperanza de que algún día volviera. Realmente lo deseaban y sabían que con él de vuelta en el castillo, el dragón se alejaría y con ello se acabarían las pérdidas de los corrales.

La gente deseba ir a limpiar las afueras del castillo para que, al menos por fuera, estuviera tan bonito como cuando el monarca allí vivía, pero temían que el dragón se enfureciera y los atacara.

En una ocasión, una mujer se armó de valor y llegó hasta los jardines del aún hermoso castillo. Con paciencia y cuidando de no hacer ruido, empezó a arrancar las grandes hierbas que rodeaban la fortaleza. Luego de un largo rato y sin darse cuenta llegó hasta una enorme ventana. Sin poder contenerse se asomó con extremo cuidado.

-¡Cuánta belleza! -exclamó para sus adentros.

La mujer estaba fascinada con lo que alcanzaba a ver a través del cristal. Las grandes alfombras rojas, las pinturas colgando de las paredes... el enorme comedor que contaba con una innumerable cantidad de sillas, los hermosos candelabros de cristal, todo era realmente precioso. Entonces, cuando buscó ver más adentro se topó con una imagen que la dejó helada. Sobre un gran piano de cola había un retrato de la familia real. En ella, el rey y su esposa, la reina, abrazaban a su hijo. A un lado del piano, frente al retrato, estaba el dragón con la cabeza sobre la cola del piano. La mujer descubrió que el animal derramaba lágrimas abundantes mirando la foto. Un presentimiento se apoderó de su corazón y con suma precaución buscó una puerta para entrar al castillo. Una vez adentro, fue con paso lento hasta donde estaba el dragón y sin acercarse mucho lo saludó. 

-Hola. ¿Quién eres?

El dragón volteó despacio a mirarla y regresó a su postura frente al retrato.

-Tal vez pueda ayudarte -insistió acercándose un poco más. 

El dragón comenzó a llorar incontrolablemente y la mujer, sintiendo lástima, empezó a acariciarlo. Entonces el dragón se puso de pie. Era verdaderamente enorme y la mujer tuvo que retroceder unos pasos para poder verlo a la cara, aunque por supuesto, lo hizo levantando la cabeza. Ella percibió algo en su mirada que le parecía conocido y que le transmitía paz, pero no sabía a qué se debía esa sensación. El dragón fue lentamente hasta el centro del salón y lanzando pequeñas bocanadas de fuego logró escribir sobre la alfombra, a punta de quemaduras, las siguientes palabras: "Soy Bertrand Dupont, el rey de esta comarca".

La mujer no lo dudó ni por un instante, pues en ese momento reconoció su mirada.

-¿Cómo es que ahora eres un dragón? -preguntó asombrada.

-El hechicero Ogre intentó robarse a tu reina. El príncipe y yo luchamos por defenderla y ante esto, Ogre asesinó a mi hijo y mujer. Yo intenté matarlo con mi espada pero él me transformó en esto y no puedo deshacerme del hechizo-escribió con el fuego que salía de su boca.

La mujer regresó al pueblo 

prometiendo hacer algo para ayudarlo. Reunió a todos los vecinos y les contó su descubrimiento. Pronto, todos empezaron a investigar sobre el hechicero Ogre. Una vez que todos estuvieron de acuerdo fueron hasta el castillo por la noche.

-No se preocupe más, Majestad -le dijeron al rey.

Encendieron los candelabros de todas las habitaciones de la planta baja y comenzaron a cantar, gritar y reír con fuerza, armando tal escándalo que llamaron la atención de Ogre. Éste rápidamente fue a ver qué sucedía y al entrar en el castillo, una gran red cayó sobre él, atrapándolo. Los hombres le ataron manos por la espalda, le vendaron los ojos y le taparon los oídos, todo esto con sábanas gruesas. Luego de dejarlo inmovilizado e incomunicado durante varios días, Ogre se encontraba desesperado y exhausto. Entonces le destaparon los oídos y le pidieron que deshiciera el hechizo del rey, prometiéndole soltarlo una vez que lo hiciera. Ogre estaba tan desorientado que no atinó a pensar en otra cosa más que en ser liberado, así que sin ninguna objeción acabó con el hechizo del rey. Una vez hecho esto, la gente llevó al hechicero al jardín y le cortó la cabeza, acabando con su vida.  Luego lo llevaron lejos y lo incineraron.

La gente estaba feliz por haber recuperado a su rey y también lo estaban por haber dejado que el dragón se alimentara de vez en cuando con su ganado.

El pueblo volvió a sus días alegres bajo el gobierno y guianza del buen rey Bertrand Dupont.



viernes, 7 de julio de 2023

LOS DEMONIOS DEL VALLE

 


El llamado de la aventura nos llevó a explorar lugares nuevos. Habíamos escuchado que subir las montañas y bajarlas del otro lado nos llevaría a un lugar mágico y maravilloso. Todos los del grupo de amigos del colegio nos organizamos para emprender la expedición y nos armamos con mochilas llenas de artículos de primeros auxilios, encendedores, comida, agua y mantas. La escalada no fue fácil, muy por el contrario, fue larga y lenta debido a los caminos escarpados. Cuando llegamos a la cima y comenzamos el descenso del otro lado de la montaña, comenzó a oscurecer rápidamente. Antes de llegar a suelo firme había oscurecido completamente.

Una vez que descendimos, buscamos un lugar para descansar y cenar pero luego de caminar un rato, ningún lugar nos parecía seguro. La oscuridad y el silencio que reinaba en aquel lugar nos hizo cambiar de idea. Decidimos no quedarnos a dormir para buscar, al día siguiente, el hermoso lugar que nos habían descrito. Dimos vuelta para regresar cuanto antes a casa. Luego de un tiempo nos dimos cuenta de que estábamos caminando en círculos y no lográbamos ubicarnos para encontrar el camino de vuelta.

-Estamos perdidos en el Valle del terror -dijo uno de mis amigos abriendo los ojos que mostraban miedo mientras miraba en dirección a los árboles.
El alma se me escapó cuando miré hacia donde él lo hacía y vi muchos pares de ojos brillantes. Retrocedimos sigilosos sin dejar de mirarlos.
-¿Son lobos? -Pregunté con la voz temblorosa.
-Son los demonios que habitan en el valle -contestó bajito. -Estaba seguro de que era un mito pero ya veo que es real.
De pronto, las criaturas malignas comenzaron a emitir un ruido horrible, lastimando nuestros oídos, impidiéndonos con ello, seguir nuestro camino. Pronto comenzamos a retorcernos por el dolor causado y por más que nos tapábamos las orejas, el dolor nos penetraba cruelmente. Entonces los demonios salieron de entre los árboles y se fueron sobre nosotros. Lo que creímos que sería el descubrimiento de un bello lugar, se convirtió en una tortura terrible a manos de los demonios del Valle.

Nadie volvió a saber de nosotros.